Hackles blandos en mosca seca

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El uso de este tipo de hackles en mosca seca siempre ha estado limitado, ya que la idea de una mosca montada así, es contraria a aquella en la que se utiliza un hackle de gallo de fibras tiesas y bien derechas.

En «Entomología de la mosca seca», FM. Halford aconseja el empleo en algunos casos especiales de montaje, de dos hackles, por varias razones:

Los montajes con hackles, dice él, en los que no intervienen más que hackles de gallo, son demasiado voluminosos y demasiado rígidos. Como acababa de descubrir gracias a Th. Andrews los beneficios de la parafina y que los hackles de gallina resisten no solamente al agua sino también que se convierten, así tratados, en más brillantes, prefiere utilizarlos porque son más fáciles de obtener en ciertos colores raros, como el «honey dun, «pale blue dun», etc,,, colores casi inexistentes, incluso muy caros como hackles de gallo. Esta observación es aún verídica y podremos darnos cuenta comparando los colores de las plumas de una gallina de raza Galesa azul con el de las plumas de un gallo de la misma raza.

«Entomología de a mosca seca», es el libro de los cien montajes, pero todos los que representan montajes de efímeras con dos hackles (8 sobre 32), están realizados con hackles de gallina en cabeza para representar las alas, e incluso con dos hackles de gallina en los montajes de la Red Quill y de la Red Spinner, lo cual es muy lógico para aproximar a la superficie del agua los cuerpos de los spents.

R. Woolley nos dice, él también, que estamos equivocados al creer que esas plumas (hackles blandos) no se utilizan más que en moscas ahogadas, y que las plumas procedentes del exterior de las alas son buenas también para representar en mosca seca las alas de las moscas con hackles, porque las moscas así montadas tienen una buena posición sobre el agua.

Aparte de esas razones, hay quizás otra que nos fue inspirada por un montaje de Preskaviec, que data de 1925.

Esta idea es la siguiente: empleando en cabeza un hackle largo, pero con sólo dos vueltas a lo sumo, seguido de un hackle tieso de gallo y muy corto (la mitad del hackle largo>, se obtiene una buena posición sobre el agua y más exactamente una buena posada, porque las fibras más largas absorben el choque. Es probablemente por la misma razón por lo que el hackle de perdiz es a menudo utilizado en cabeza de Las moscas de Mayo, moscas bastante pesadas, porque son las fibras de cabeza las que en un montaje normal, reciben el primer choque al posar, choque que puede hacer que la mosca rebote, o peor todavía, que se hunda.

Precisemos que Preskaviec no habla de hackles «blandos», no más que Dun, quien preconiza por lo tanto el empleo de hackles lanosos, rizados en el extremo de cada fibra, siempre para bajar la posición sobre el agua.

Skues, en «The Way of a trout with a fly», nos dice que una mosca seca, sobre todo si es pequeña, puede montarse con una pluma blanda y puede utilizarse prác ticamente durante mucho tiempo sin ser engrasada... Utilizada para pescar en los remolinos de la orilla opuesta, las puntas blandas de los hackles producen una estela mucho menos alarmante que las puntas de los hackles de gallo.

Más próximo a nosotros, J. R. Harris (1956), nos dice que a condición de poder mantener flotantes las moscas as! montadas, éstas son muy mordieras. Veamos el montaje, llamado moderno, de la Iron Blue Dun.

Harris utiliza solamente hackles «blandos», pequeños hackles sacados (por el color) de la garganta de una chova, o de una pequeña corneja.

Primeramente cogemos dos plumas pequeñas y las fijamos en cabeza de la mosca por su punta; los pies se colocan en posiciones opuestas, es decir, uno dirigido hacia la cabeza y por encima de ella, y el otro dirigido hacia la curvatura y por encima de ella.

Realizamos las fijaciones de manera que los lados brillantes queden debajo tocando la tija. Las puntas de esos hackles se fijan los más cerca posible uno de otro. La seda de montaje queda en el lugar de la fijación.

Se traen los dos hackles para que los raquis queden lo más perpendicular a la tija (FiG1), quedando la seda de montaje en medio de los dos hackles y a lo largo de sus raquis.

Los dos raquis y la seda, son entonces torcidos conjuntamente y, solamente después, enrollados como si no hubiese más que un sólo hackle, dos o tres vueltas solamente.

La seda refuerza las plumas blandas y frágiles como reforzaba el herí de pavo real en el montaje de la Red Tag.

Harris continúa fijando y enrollando un tercer hackle detrás de los dos primeros; él no nos dice si se trata del mismo hackle dejándonos varias posibilidades. Ese tercer hackle representa las patas, y se enrolla en el tórax. Los dos primeros que dan justamente en la cabeza (No hemos hablado del montaje del cuerpo porque eran los hackles los que os interesaban).

Las fijaciones y enrollamientos de esos hackles necesitan algunas precisiones.

Hemos visto que, a veces, son muy convexos, lo que nos lleva a poner mucha atención al sentido de la fijación para obtener fibras hacia delante o hacia atrás (ver «Convexidad de los hackles»).

Las fibras no siempre están derechas y pegadas entre ellas. Podemos incluso pasarles los dedos para hacerlas menos solidarias entre ellas, lo que facilitará los enrollamientos. Como en general no se dan más que pocas vueltas con esos hack les, podemos desbarbar todo un lado de manera que sólo utilizamos un medio hackle.

Siendo el raquis demasiado grueso, la fijación por la punta es aquí recomenda ble, pero como esa punta es redonda, hace falta despegar bien las fibras del extremo para facilitar la fijación. Además de esas consideraciones, la fijación por la punta está recomendada porque utiliza las mejores fibras y las más cortas.

Los montajes en los que intervienen dos calidades de hackles se llaman monta jes con hackles mixtos.

Añadiremos que después de Halford hemos descubierto las Siliconas y sus virtu des, y es por lo que creemos que no hace falta olvidar el uso de hackles «blandos» en mosca seca. Algunos autores modernos como J. Keen no dudan en decir que los hackles de gallina, impermeabilizados con silicona, son necesarios para la repre sentación de un Dun flotante. Añadamos que J. Keen al escribir esto, piensa en la posición natural del insecto.

Montaje Utlizando esta técnica : Charles Cotton

Tratado practico de montaje de moscas artificiales

Autor: H. Pethe.

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