Después de varias horas de búsqueda, en que prácticamente probamos todos los esteros y bocas de ríos del lago Rupanco en su orilla sur, mi compañero de pesca me insiste en detener el vehículo y bajar a probar un pequeño estero de singulares características. Contradigo su interés basado en los magros resultados de las anteriores entradas al agua en que hicimos nadar excelentes moscas sin resultado alguno. Sin embargo, su entusiasmo y ojo experimentado me convencen de probar la entrada al lago de aquel afluente. A medida que caminamos, el pequeño estero comienza a mostrar una bellísima geografía en que mágicas cascadas se suceden unas tras otras, en medio de hermosos helechos, nalcas gigantes, enormes rocas y antiquísimos troncos. El envolvente sonido de las aguas que bajan rápido hacia el majestuoso lago nos entusiasma y reanima. El estero tiene un precioso color y su corriente entra dividida en cascadas que producen caminos sobre la superficie del lago. Es un lugar con excelente oxigenación en que el fondo de grava se pierde progresivamente en el azul inmenso de sus aguas. Ansiosos, atamos nuestras moscas y nos situamos en algún lugar que nos permita sacar la línea sin que se la lleve la corriente.
Mi compañero, se instala sobre una roca que le sirve de plataforma y efectúa sus primeros lanzamientos. Mientras, y sin perder tiempo, accedo a un pequeño talud dentro del lago en que el agua me llega un poco más abajo de la cintura. De pronto un ahogado grito de mi compañero me hace mirar hacia donde se encuentra. Con sorpresa observo, a unos cuantos metros lago adentro, un movimiento frenético de agua que exige al máximo su fiel caña número cuatro de acción lenta. Asegura la pieza con dos certeras clavadas y de pronto la línea avanza y corta el agua con una velocidad y fuerza que hace peligrar la vida de su antiquísimo Hardy. Por el tipo de huida, es sin duda una trucha Arcoiris. Trazos largos y veloces exigen toda la pericia de este pescador. Mantiene la caña elevada y de pronto el Backing comienza a entrar al agua. Sin duda es una pieza de gran tamaño. Recojo mi línea, salgo del agua y me aproximo a la acción para observar de cerca. Nos miramos sorprendidos de tan espectacular combate y le pregunto por el tipo de mosca que permitió esta primera pieza del día. Su inconfundible sombrero al más puro estilo inglés, sólo permitiría una respuesta: se trata de una “Professor”, dice con una leve sonrisa. No podía ser de otra forma, ya que para atreverse a usar una vestimenta en “tweed” escocés, botas de caza y bombachas, sólo puede ser algún discípulo de un inglés tan purista y terco como el mismísimo Halford. - Famoso autor de pesca que a principio del siglo XIX ya polemizaba respecto de lo que se consideraba “pesca con mosca”. Hurgo en mi caja de moscas, buscando algo parecido a una “Professor”, pero no hay caso. Mi escuela de pesca basada en los próceres estadounidenses no contempla un modelo inglés tan clásico. Entretanto el combate se estabiliza y comienza a rentar a favor de mi tradicional amigo. Metro a metro, el pez se acerca a la orilla. Sus carreras son más cortas y suaves, permitiéndonos observar su enorme figura. Ya en las manos de mi amigo reconocemos que se trata un magnífico macho de trucha Arcoiris Steelhead de aproximadamente unos 7 kilogramos de peso. Tiene todas sus aletas en perfecto estado, su estilizada forma alargada y metálico brillo nos confirman que se trata de un verdadero Steelhead de raza. Tomo fotografías desde distintos ángulos, disfrutando de la belleza de este ejemplar. De pronto observo con detención a través del lente de la cámara y noto que aquella mosca clavada en la mandíbula del pez no se parece en nada a una “Professor”. La burlona sonrisa de mi amigo da cuenta de mi intriga. Con mucho cuidado extrae la mosca y procede a su recuperación, de nuevo me sorprendo con la belleza del magnífico ejemplar. Ahora en la tranquilidad de la devolución tomo en mis manos aquella extraña mosca, y confirmo que no se trata de aquel clásico diseño. Se trata simplemente de un plebeyo “Marabou Atractor” en vívido color amarillo fosforescente. Me río un instante, y antes de pronunciar palabra, mi amigo hace una reverencia y entre risas me dice a modo de moraleja: “uno nunca debe confiarse de los secretos revelados por un pescador purista de estilo clásico ...”
Jorge Montane L. "wide Loops"
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